Entrevistas: Lucía Caro

Lucía Caro trabaja en el estudio de comunicación sevillano Luna de Papel, especializado en darles a sus clientes una nueva forma de comunicación muy especial. Además, combina su labor profesional con las clases en la Facultad de comunicación, y es que Lucía se ha incorporado hace muy poquito a la lista de profesores de la Licenciatura de Publicidad y RR.PP con asignaturas como la de Formas de la comunicación publicitaria. También ha trabajado con el colectivo ZEMOS98.

¿Cómo empezaste en el mundo de la publicidad?

Casi por casualidad. Desde mi tercer curso en la facultad tenía ‘clarísimo’ que iba a dedicarme a la investigación con el doctorado, pero el verano que terminé la carrera pedí unas prácticas en una consultora de comunicación, por probar qué tal se me daba… y al final me quedé allí casi dos años.

¿Por qué decidiste dedicarte a la publicidad?

No lo decidí, la ‘culpable’ fue la décima que me faltaba en la nota de corte de ese año para entrar en Comunicación Audiovisual. Comencé en Publicidad convencida de que en el segundo ciclo cambiaría a CAV, pero a final me enganché a esto de la publicidad…

¿Cuáles fueron tus primeros pasos tras acabar la carrera?

Mi ‘trilogía’ personal fueron cursos de doctorado, el máster de comunicación empresarial e institucional de la FCOM y tres meses de prácticas que después pasaron a contrato en la consultora. Decidí que era el momento de probar en todos los frentes.

¿Qué te hubiera gustado saber con antelación, y no sabías, cuando empezaste a trabajar en publicidad?

La enorme dedicación que tienes que prestarle a tu trabajo. Nuestra profesión exige tal nivel de actualización sobre lo que sucede a nuestro alrededor: tendencias de consumo, nuevos medios y soportes, nuevos productos, marcas, qué están diciendo del producto en Twitter, ¡¡¿pero qué es lo que les da Tuenti a los adolescentes?!!

Exige que estés siempre alerta, leyendo los feeds más relevantes sobre marketing y comunicación, observando el comportamiento de la gente en la calle, bombardeando con preguntas ‘raras’ a los amigos: “pero en serio ¿qué hace tan especial esa crema para que pagues el doble?”

¿En tu estudio, que peso tiene la planificación de medios?

Estamos especializados en la creación de proyectos singulares: exposiciones, centros de interpretación, contenidos museográficos, stands, eventos, etc. También hacemos campañas publicitarias, diseño gráfico, web, etc. Pero nuestro punto fuerte radica en la creación y gestión de proyectos de comunicación, primando la creatividad y la calidad y relevancia de los contenidos, la planificación de medios es una tarea con un peso muy reducido para el tipo de trabajo que realizamos.

¿Qué crees que es más importante, la creatividad o la planificación?

No creo que tenga mucho sentido plantear esa dicotomía. Ambas son imprescindibles para que una campaña funcione. Si un árbol cae en el bosque, y no hay nadie cerca para escucharlo ¿hace ruido?

En el caso de la publicidad es mucho más complejo que en ese acertijo clásico, porque no sólo se trata de que nos oigan/lean/vean, sino de que nos escuchen/comprendan/les interese/se identifiquen y para eso es preciso no sólo contar algo que coincida con los intereses de nuestro target, sino que efectivamente el mensaje les llegue y en unas condiciones de recepción óptimas.

Para que eso suceda tiene que haber un buen trabajo de estrategia que aúne creatividad y medios desde su concepción. Esta mañana, precisamente analizábamos en clase una campaña con un innovador enfoque sobre creatividad y planificación: el ‘caso Miravete de la Sierra’, una campaña dirigida a demostrar el comportamiento de los espectadores de canales de pago en relación a internet y su capacidad como prescriptores de contenidos.

Alguna recomendación para los que ya vamos acabando la carrera…

Fijad un objetivo central: dónde queréis estar dentro de tres años, por ejemplo, y a continuación analizad qué pasos tendríais que dar para lograrlo. No se trata de hacer un plan minucioso para dirigir vuestra vida, de hecho, creo que es necesario estar abiertos al cambio y las oportunidades no previstas; pero considero fundamental tener algo hacia lo que tender: no hay viento favorable para quien no sabe a dónde va, dice el clásico.



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