
Tendría que haber aceptado ese cambio de agencia que me ofrecieron en la gran manzana, claro, allí esas cosas no me hubieran ocurrido, pero ¿qué diablos piensan que soy?, ¿acaso yo alguna vez he co-pi-a-do?, encima una campaña que me parece horrible. La cuentas no lo ve, pero con esa campaña no hubiéramos llegado a ningún “público” ni a ningún “objetivo”, como ella siempre los denomina. Eso ha sido lo único bueno que puedo sacar de todo esto, al fin y al cabo, no daba la talla para El Sol. Ella sólo se preocupa de ir de copas y sonreir a los clientes, eso es lo único que les importa en esta agencia, quedar bien con el cliente, y no hacer trabajos excelentes con los que podríamos tener un premio asegurado entre los grandes, así nunca seremos internacionales.
Claro, que esto también es responsabilidad del de arte, que la pobrecita no sabe que existen más fotógrafos que los de las revistas de moda y que la Helvética no se lleva nada ya. Trabajo en equipo… y luego todo la culpa para mí, el creativo, claro, cuando algo está “bonito” para el de arte, y a mi que me j****. Tengo que ir a fumarme un cigarro (….).
Además esta agencia qué se cree, no entiendo de dónde han sacado la idea, porque la esencia es buena, pero me extraña que sea de ellos, una agencia que se llama como una señora vieja inglesa…, claro que no se si es peor usar todas las letras del abecedario separadas por puntos. Nosotros somos serios, claro, por eso nos copian…
Aunque pensándolo bien, la becaria, esa rubia modernita sabiondilla de gafas de pasta, puede tener algo que ver con todo esto, claro, ella no para de jactarse de que está en un agencia “muy guay” y que todos sus compañeros se mueren de envidia…debería de aprobar planificación primero antes de opinar…
Ahora que lo pienso, no recuerdo de qué hablamos aquel día en esa discoteca el creativo de esa agencia nueva y yo…claro, la ginebra después de un día duro entra genial.
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